persusnibaes - Tambores de Silencio
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El sol,
ayudará a desvestir esta piel.
la Luz,
purificará el Trance.
Ya no cabalgaré por la noche
 para llegar a la estrella errada.
Treparé a los árboles,
y veré pasar a los Tambores
tocando Silencio.
La piel nueva aullará su nacimiento.
 
 
          Desde aquí puedo ver el palacio en el horizonte del desierto.   La fortaleza recubierta de plata para protegerla de los rayos del maligno sol que nos quema y nos duele. Mi piel esta carbonizada por los excesivos años bajo el sol del desierto de Gobi.   Cuando era niño me esclavizaron para arrastrar el hielo y las especias que necesitan los maestros y los poetas que viven en el palacio.   Allá están ellos, rebosando de abundancia y de placeres que yo nunca viviré.
 
          Sólo he oído comentarios acerca de cómo viven en la fortaleza de plata, de la que solamente conozco los calabozos donde estoy durante mis días de descanso, después de arrastrar por meses el preciado hielo y las especias que lo mantienen congelado durante nuestro viaje por el desierto.

           Trepadas en los árboles las Maolas de Gobi nos observan como avanzamos en procesión y miran los inmensos cubos de hielo bajo el sol abrasador, todo enmarcado en el rítmico trance que producen los tambores de los negros que nos escoltan y nos obligan a arrastrar la carga.
 
          Los negros van sentados sobre los Kuyas, primos de los Dromedarios pero con más largo pelaje.   Los negros son llamados Kuyas también, porque practican la zoofilia con sus animales. Las Maolas de Gobi, mastican en silencio sobre los secos Palmos negros viéndonos pasar…

          -¡Si pudiera ser Maola por un minuto y deshacerme de esta esclavitud! ¡Si solo pudiera apagar ese sol que tanto odio! ¡ Si solo detuviera con mi pensamiento los tambores de los malditos Kuyas!
 
          A veces creo, sería interesante morir a cambio de arrastrar hielo por el desierto, sentir como es alejarse de este polvo y como pasas a otro lugar.   Es que estoy convencido que mi alma no se perderá, sería injusto que alguien me haya dado la vida sólo para arrastrar y ser esclavo de los Poetas en Gobi.   Tal vez después me toque ser poeta, quizás ser contrabandista de especias o domador de Ornitorrincos.
 
          He visto los Circos cruzar el desierto y acampar, y a los Kuyas compartir con ellos, intercambiar hielo y especias por sus mujeres.   Si tan sólo escuchara la voz de una mujer una vez en mi vida, podría entender porque me atraen tanto al verlas. He visto gitanas acampando en el desierto y he escuchado que una mujer nunca le hablara a un hipoesclavo como yo, es de mala suerte dicen...

          Solamente tengo que conformarme con un vaso de agua en la mañana y otro a media tarde y un puñado de castañas que es lo único que no se descompone con este sol aniquilador, además del desprecio de los Kuyas y el hedor de sus animales.
 
          No conozco a mis padres y nunca he hecho otra cosa, hablo el idioma de los Kuyas por costumbre y gracias a esta esclavitud he desarrollado poderosos músculos, que de nada me sirven más que para arrastrar, porque siempre estoy encadenado.   Veo los ojos de mi compañero Onn, arrastra y arrastra mirando hacia adelante, con la vista perdida como si no viera nada, nunca habla, sólo arrastra sumergido como en un trance, como si su mente se hubiera olvidado que esta viva. Tiene el pelo largo y castaño y es de mi raza, somos corpulentos y podríamos matar a un Kuya de un solo golpe de brazo, pero nuestras manos tienen las cadenas incrustadas en la piel hasta los huesos. Aún me queda tanto para arrastrar...

          El palacio resplandece y el enorme cubo de hielo de Iceland avanza poco a poco al ritmo de los tambores.   Tan pronto como lleguemos, una nueva piel me nacerá producto del brusco cambio de temperatura en el calabozo, donde tengo diez días de descanso y luego vuelta a traer más hielo y más especias.   Quisiera tener la llave para apagar mi mente y no sufrir, porque el dolor está en la mente, todo esta allí.

          A veces invento historias de otras vidas, otros mundos y me olvido que soy hipoesclavo del hielo en Gobi para los Poetas.   Mi sueño preferido es creer que soy un joven de un pueblo pescador, en un clima templado lluvioso, es que he escuchado que en algunos lugares cae agua del cielo y hay tantos árboles que se forman bosques.   Entonces me imagino la voz de una hermosa mujer que me besa y me dice que me ama.   Puedo tocarla, hablarle y amarla también.   Tengo padres y hermanos, y puedo dedicarme a hacer muchas cosas, tengo todo en ese sueño para ser feliz.   Gracias a él me olvido del peso del hielo y de los golpes de los tambores y de los látigos sobre mi espalda, del calor y del olor a Kuya.

          Un día, imagine que quería que en mi pueblo hubiera mar, he oído que existen lugares donde hay tanta agua que es más abundante que la tierra, le llaman Mar, yo sólo he visto este desierto.   Entonces imagino que debe ser azul, porque el agua refleja y lo único que puede reflejar es el cielo y aquí en Gobi el cielo es azul.   Entonces yo me paro junto a esta mujer de mis sueños y nos besamos, como se besan los Maolas y las Maolas y podemos caminar y correr y reír juntos.
 
          Yo sólo puedo arrastrar he imaginar… A veces lloro en medio del desierto, pero lloro por dentro, pues tengo tanta sed siempre que no me nacen lágrimas como a los Kuyas. Pienso en el dios de los Kuyas que cuelga de sus cuellos y que gobierna en el palacio colgado en la puerta. ¿Porque me habrá hecho esto? …A veces creo que en otra vida, mi sueño ese fue realidad y yo nunca, nunca quise ser feliz.   Ahora solo escucho el sonido de los tambores, que es como si no escuchara nada.
 
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