persusnibaes - Tamagotchi
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"Felicidades, acabas de ingresar a la era virtual, con la adquisición de tu mascota "Tamagotchi", podrás tener un fiel amigo en los buenos y malos momentos"

            Eso era lo que decía el catalogo del Tamagotchi que me regalo Catalina. Llevabamos tres semanas de novios y me lo entregó en el parque el primer día del verano.

            A ella la conocí a un campamento al que fui con los Boyscout. Desde que la ví me enamoré de ella, pero creo que ella no sintió lo mismo por mí. Igual comenzamos a vernos y contactarnos por mail. Cuando se fué de la ciudad, me dijo que seríamos novios virtuales. Su ciudad quedaba lejos, así que para mí estaba bien y pasaba mucho tiempo frente al computador en vez de vivir la vida real. Mamá decía que salga, pues el computador dañaría mis vistas, pero no tenia muchos amigos ni menos amigas, era un niño más bien callado. Desde ese entonces y por el resto del verano mi vida giraba entre el computador y mi fiel amigo Tamagotchi.

            A él hay que alimentarlo, educarlo, limpiarlo, etc. Igual que una mascota real, pero es virtual y eso a mí no me importa. Desde que Catalina me lo dio y me dijo que lo trate como si fuera ella, estoy todo el día con mi Tamagotchi, duermo con él bajo mi almohada, porque se despierta por las noches con hambre y no quiero que mamá se moleste por eso.

          Durante el día, me siento bajo el sol entre los árboles del patio para alimentarlo o hacerle cariño. A lo lejos se escuchan niños jugar. Son niños de otras casas que se juntan donde Jorge, que es un vecino de mi edad con quién no me llevo bien porque es muy pesado, pero todos los chicos se van donde él, porque tiene árboles frutales, columpios y cosas así, además su mamá deja que todos hagan lo que quieran y les da jugo y galletas, por eso ninguno venía siquiera jugar conmigo.

          Pero no todo está mal, por las tardes navego por Internet y por las noches me comunico con Catalina por MSN. Además mi Tamagotchi no me deja estar solo, siempre pide de comer, que le ayude a hacer sus necesidades o que lo limpie o lo cure de alguna enfermedad. Un noche le entró un virus y tuve que estar cuidándolo toda la noche, pero se puso bien. Catalina se preocupó bastante y me llamo para saber como estaba, pero en general ha estado sano.

           Una vez, con mi mamá fuimos al campo y se había quedado el Tamagotchi en casa. Esa noche no pude dormir y como a las tres de la mañana le pedí al tío Gastón que me lleve a casa porque se podía morir. Por suerte llegué a tiempo estaba muy hambriento el pobre y con mi tío lo llevamos al campo. Creo que le gustó porque se portó bien. Igual yo me aburrí en el campo, había tantos lugares donde ir, pero yo no quería hacer nada. Lo único que pensaba era en Catalina, en como estaría y al tercer día me quise volver, cuando mamá me encontró sentado bajo un árbol hablándole al Tamagotchi como si fuera Catalina. Se preocupó bastante y decidió que debíamos volver a casa, pero ahí estuvo lo malo, creo que nunca debimos volver. Apenas llegue, prendí el computador para hablar con Catalina. Casi no podía creerlo cuando lo ví, entre los mensajes había uno de ella, pedía que no la llame, que había conocido un chico y yo ya no era más su pololo, que podía ser su amigo, pero que no la llame tan seguido, que comprenda que cuide al Tamagotchi y un montón de leseras más. Al principio no lo podía creer, luego comprendí que era bastante normal, pero donde quedaba lo que yo sentía, no podía meter mis sentimientos en una bolsa y lanzarlos al río, no sabía que hacer, la llamé debía darme cuenta o alguna explicación, su mamá dijo que no quería hablar conmigo, que le dé tiempo.

        Esa noche no pude dormir y con la rabia que sentía el Tamagotchi lo aventé contra la pared. Pedía que lo atendieran pero yo no lo hice, en alguien tenía que descargar mi rabia, así paso toda la noche sin atención.

        Al otro día recapacite, pero no renuncié a querer hablar con ella, la llamé varias veces hasta que atendió y eso fue lo peor, dijo que no la llame más, que salía con otro que la deje tranquila, que habíamos terminado.

        Pasé todo el día tirado sobre mi cama. A lo lejos sentí los gritos de los otros niños jugar. El Tamagotichi pedía de comer, que lo limpien y lo curen pero yo no acudí a sus llamados, deje que muera tal como ella a mí. Dormí y pasada la noche mamá pidió que salga de mi habitación. Tomé el Tamagotchi y lo vi, tenía una cruz, mi Tamagotchi había muerto. Mama me llevó a una gran tienda donde vendían toda clase de Tamagotchis, pero no me compró uno, sino me llevó a un lugar de la tienda y mientras esperábamos, salió una señora y una niña iba llorando. Entramos y mamá acercó una cajita negra, el Tamagotchi lo puse dentro, mamá abrió una puerta y en una pantalla había una imagen de fuego. Entonces comprendí que era ese lugar y lancé la cajita. Mama cerró la puerta y me pasó un teclado. Junto al crematorio virtual había otra pequeña pantalla, escribí un nombre. "Aquí descansan los restos de...Catalina..."

         Al salir de la tienda ví un niño agradecerle algo a su papá, me acerque y al presionar un botón del llavero decía..."¡Felicidades, acabas de ingresar a la Era virtual”...
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