persusnibaes - Estudio del Poema Nocreo
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 Tesina de titulación

POESÍA JOVEN EN CHILE Y ALEMANIA: ENCUENTRO NACIONAL DE POESÍA RIESGO PAÍS (VALDIVIA, 2007) Y GERMAN INTERNATIONAL POETRY SLAM (BERLÍN, 2007).

 
Nocreo


Nocreo que un Diospadretodopoderoso
sea él solo, el creador del cielo y de la tierra,
ni que Jesucristo sea su único hijo,
ni que haya sido concebido
por obra y gracia de espítitu alguno. (5)

                                                                                                                      

Nocreo que María sea virgen ni santa,
mas, creo que Jesús fue concebido
por José como cualquier hombre.
Sé que padeció bajo el poder de Poncio Pilatos,
que injustamente fue crucificado, muerto y sepultado. (10)

                                                                              

Que quizás, al tercer día resucitó de entre los muertos,
lo que no significa, que esté sentado
a la derecha de Diospadretodopoderoso.
Él está aquí, entre nosotros

          y si se sienta en alguna parte, (15)

lo hace a la izquierda de nuestros pueblos.

 

Nocreo en ningún Espíritu Santo,
ni en la Puta Iglesia Católica.
Que la Comunión sea solo en los templos,
ni que los Santos tengan poder alguno. (20)

                                                                                                         
Que nuestros pecados
le importen a Dios alguno,
más que a nosotros mismos.
Mas, nocreo en la resurrección de otros muertos,

         ni en la vida eterna, Amen. (25)


 

«Nocreo»es una obra nacida de la ‘reconstrucción’ del Credo Apostólico Romano.

Primero: Nocreo; Diospadretodopoderoso, son montajes fonéticos tomados del relato oral del texto original, pero pasados al léxico impreso. Al presentarlas en una misma palabra nos exhibe un texto aprendido en la repetición. Da la idea de una estructura sintáctica memorizada y socorrida ‘inconscientemente’, que al decirla, tendrá una entonación especial y una velocidad distinta (Dios padre-todo-poderoso… ).

El juego fonético, escriturado, nos introduce a la crítica del texto católico, ya que la repetición apoteósica de el, no simbolizará la suma de la fe cristiana cual unísono canto religioso, sino, la evidencia institucional que alberga a aquella fe.

Segundo: el hablante lírico nos menciona una serie de hechos en los cuales no cree. Es más, el poema, por sí mismo, es una negación de la otredad, sin embargo, en el noveno verso, asegura algunos conocimientos aparecidos en el texto original: « que padeció bajo el poder de Poncio Pilatos,» (V. 9). ‘Sabe’ que Jesús sufrió injustamente, por lo tanto, lo incluye en la «historia universal», pero no como divinidad. Incluso, reasigna el estatus de Jesús-Dios a Jesús-Hombre. En efecto: Jesús es presentado como un hombre carnal, importante y político, mas no como divinidad absoluta; así mismo, María y José.

A pesar de esto, el poema no pierde el carácter sagrado del texto original, es más, se apropia de él, y, si el poeta logra hacer un discurso de igual fuerza al de la iglesia, permite que halla otros, entonces, socava la fuerza dominante. Su mera existencia hace que el de la iglesia no sea el único válido y abre las puertas a la multiplicidad de discursos de igual poder, por lo tanto, el de la iglesia, pierde su carácter único. La razón de esto: una reescritura humanitaria de la religión en tiempos nuevos, múltiples, críticos, una suerte de «fe sociológica» conocida como Teología de la Liberación.

«De hecho, la teología de la liberación es una interpretación de la fe cristiana a través de la experiencia de los pobres. Es un intento de leer la Biblia y las doctrinas cristianas fundamentales con los ojos de los pobres. Al mismo tiempo es un intento por ayudar a los pobres a interpretar su propia fe de una forma nueva. Un ejemplo simple pero esencial es que en la religiosidad latinoamericana tradicional, Jesús es casi mudo, en realidad casi siempre se le representa muerto en la cruz. Quizás el hecho de que su sociedad los crucifica y los mantiene mudos hace que el latinoamericano común se identifique con ese Cristo. La teología de la liberación se concentra en la vida y el mensaje de Jesús. Por ejemplo, en su sermón inicial, una especie de manifiesto, Jesús cita a Isaías, “Él me ha enviado a anunciar la buena nueva a los pobres, a proclamar la libertad de los cautivos...” y dice que el pasaje se ha cumplido en él. Los pobres aprenden a leer las Escrituras en una forma que afirma su dignidad y su valía, así como su derecho a luchar juntos por una vida más decorosa». (Berryman, Phillip. 1989: 10).

Esta nueva forma de entender la religión que se sustenta en la igualdad de sujetos, es el leitmotiv de las ideologías izquierdistas (comunismo y socialismo). Aquellos son los modelos económicos y de organización social más elaborados, por lo mismo, utopías.

El poeta repiensa la fe cristiana a través de la teoría de la liberación —inconscientemente, quizá, a través de su propia experiencia con la religión y la historia—, y retoma la utopía izquierdista en donde la ‘igualdad’, la ‘conciencia social’ y la ‘anulación de clases’ construirían un mundo más cercano —mucho más que el capitalismo con sus variantes— al Edén cristiano. Por ello escribe: «y si se sienta en alguna parte/lo hace a la izquierda de nuestros pueblos»(VV. 15-16).
[1]

El poeta utiliza el mismo discurso retórico que la iglesia para demostrar lo arcaico de sus principios, además, de las contradicciones y falsedades del establishment católico. La pregunta que nos sugiere: ¿por qué el ‘poeta’ desea escribir acerca de lo religioso, centrándose, específicamente, en la Iglesia Católica? ¿Es un anhelo intrínseco? Obviamente no. La crisis de la Iglesia Católica es un hecho discutido en los medios, incluso.

Naturalmente: tiempos nuevos traen nuevas racionalidades y las antiguas estructuras ya no son tan funcionales. La discusión no se centra en la ‘evolución’ de la(s) religión(es) o en una eventual ‘despenalización’ de los pecados. La propia historia nos informa que una característica de las religiones es el no evolucionar. Por otro lado, coexisten en sus discursos innumerables elementos institucionales que actúan moralizando a las sociedades, reteniéndolas, ordenándolas, más que liberándolas a través de la palabra de Cristo.
[2]

Aquello es uno de los argumentos de la ‘Teología de la Liberación’ ya que en parte, la religión, es una de las instituciones involucradas en el subdesarrollo de los pueblos. Pero el poeta no busca el tema religioso directamente. Su intención es escudriñar en los discursos establecidos las hegemonías aún vigentes. Es decir, existe en el poeta una preocupación sociopolítica, al parecer izquierdista, por desarticular ―o depurar―, entre todos los existentes, el discurso religioso. No obstante, lo izquierdista no es el valor total del poema. Lo que se nos presenta es una nueva ‘política’ comprometida con el hombre más que con los partidos e instituciones. Entonces, ¿por qué el poema asume la misma forma del texto institucional que critica, pero invirtiendo sus elementos?

Nocreo es un poema que no busca la alabanza sino la ‘antialabanza’; tampoco desea ser repetido, pero sí provocar espasmo. En este sentido, es un «antipoema antirreligioso». Impacta su condición grosera —desde el sector marginado— ya que el poeta, al igual que Parra, utiliza el chiste o —nuestro caso— la ironía y la grosería para 
señalar un aspecto problemático de la realidad.(3)
 




«El antipoeta no busca expresar la belleza, sino la vida. Le interesa la enseñanza de algunos pensamientos y experiencias que constituyen su verdad. Ello explica la programación satírica de su texto; si usa la ironía, el sarcasmo, el chiste, la caricatura, es para provocar risa, pero no para entretener, sino para hacer tomar conciencia de la realidad de la naturaleza humana sin necesidad de filosofar, ponerse solemne o magistral, para educar mediante la risa» (Carrasco, Iván. 1990: 44).

Tenemos un texto que educa a través de un discurso áspero nacido de uno sacro en el cual el poeta ha realizado una inversión de modelos ―recurso clave en la antipoesía―:
 
«El antipoema es tal porque es “anti (algo)”, es decir, porque se ha escrito contra determinadas normas estéticas y reglas textuales, contra cierto poema, cierto discurso, cierta realidad no verbal. Pero, al mismo tiempo, porque se ha escrito incluyendo ese cierto poema, ese cierto discurso, regla o realidad no textual, pero en forma invertida». (Carrasco, Iván: 57).
 
El poema es antirreligioso porque está contra la iglesia-institución; y religioso, porque asume su forma. El poeta nos incita a redescubrir la religión, o la historia, a través una pluralidad de visiones, una multiplicidad de discursos escépticos que limpien e iluminen lo establecido. El poema es un ‘Credo postmoderno’ de naturaleza sociológica. Evidentemente: son tiempos en donde los discursos son (re)evaluados a través de la creación de semejantes, entonces, pues, la poesía asume una tarea comprometida. En conclusión: sí existe un anhelo intrínseco en el poema: la preocupación por el hombre y los discursos que aún lo aprisionan. En palabras de Nicanor Parra: «Nosotros ya no nos interesamos en la literatura por la literatura, sino que en la literatura por el hombre. No nos andamos buscando a nosotros mismos, si esta expresión tiene algún sentido (…)» (Morales, Leonidas. 1990: 97).


[1]
Resulta interesante la reasignación semántica que el poeta hace de lo ‘izquierdo’ y ‘derecho’, ya que: no se tratará de una diferencia psicomotora, ni religiosa cuando se condenaba lo siniestro como algo desviado, antinatural. En el poema, izquierda y derecha, son proyectos políticos opuestos. Una valoración estimable a nivel poemático, sin duda.
 
[2] Casos de abusos a menores por parte de sacerdotes, el celibato y el discurso sobre la familia, el impedimento de sacerdotisas a ejercer, la ‘actualización’ de pecados, la misma ortodoxia mantenida frente a temas como, por ejemplo, el aborto y la homosexualidad, se estrellan contra el mundo actual. En rigor, en la teoría, el catolicismo es una religión muy estricta; en la praxis, sin embargo, es una muy diferente, por lo menos para un importante sector. La crisis está desatada en todos los niveles: el discurso religioso continúa siendo el mismo; los parroquianos, al parecer, otros.

[3] Habrá que recordar que las fronteras de lo «bonito» o lo «feo» en el arte, no la dictan las leyes morales de una comunidad. Ciertamente: Nocreo será un poema feo si se lee desde el propio moralismo católico.

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